dijous, 8 de maig de 2008

COLMENILLA
Cruda resulta tóxica, conviene cocinarla mucho, hasta la exageración

Vulgar o bastarda. Adjetivos duros para una variedad de inocente y auténtico placer gustativo, pero así se llaman algunas de las clases de colmenilla de color parduzco y delicado perfume que crece en prados, alamedas, cerca de torrentes y en bosques quemados.

Tiene forma de pirámide, con huecos entrantes, como las celdillas de un panal (de ahí su nombre). Cruda resulta tóxica. Hay que cocinarla mucho. Su carne es blanca y delgada. Ideal para contrastar sabores.